Uno de los rasgos que distinguen a los seres humanos de las demás especies es su capacidad de pensar. Su creatividad y su intelecto han sido grandes responsables de todos los logros que ha alcanzado a través de toda la historia de la humanidad. Aunque los valores que nos son inculcados varían de generación en generación y de cultura en cultura, pensamos que es indispensable que el ser humano se rija bajo un código de ética en todo lo que haga, todo lo que piense, investigue y publique. Se podría definir ética como la lealtad a nuestros principios, a nuestra autenticidad y sobre todo a nuestras ideas. La ética no solo influye en nuestra vida profesional, sino también en lo personal y al deshonrarle a ella estamos faltando el respeto a los demás, y peor aún, a nosotros mismos. En la vida se nos presentan situaciones que, por pequeñas que sean, dictan cuales son los principios éticos que posee una persona. El acelerado avance científico y tecnológico nos da la llave para accesar a todo tipo de información publicada; lo que puede ser un arma de doble filo. En el ámbito académico, los estudiantes se pueden encontrar diariamente en situaciones que pueden afectar su integridad, y poner en peligro todos los esfuerzos obtenidos a través de su trayectoria académica. Tal vez, al momento de enfrentarse a un obstáculo, la forma fácil de resolver un asunto pueda sonar atrayente. Pero adelantémonos al futuro por un momento, ¿Cuáles serían las consecuencias? Difícilmente una acción que deteriore tu integridad como estudiante y ser humano será ventajosa en el futuro. Después de todo, en la universidad, no tan solo estudiantes de todo el mundo se preparan para aprender conceptos y tópicos nuevos, sino que también la preparación es una completa, que desarrolla todas las capacidades del ser humano. Si todos nos esforzamos para aprender y lograr nuestros objetivos, sería muy injusto quitarle el mérito a quién se lo merece. En la universidad se preparan personas para ser mejores colaboradores, llevando éstos un compromiso consigo, un contrato con la sociedad y las generaciones futuras, para fomentar la creación de un mejor futuro. Para ser personas exitosas, debemos ser capaces de respetar las ideas de los demás y de honrar las obligaciones que tenemos como científicos trabajando por un objetivo, el desarrollo de la ciencia. Es por esta razón, que pensamos que no sólo debe ser implementado en cursos universitarios, sino desde pequeños, para así poder honrar el código de honor. Todas las áreas de trabajo merecen profesionales aptos, con mentes amplias, capaces de ser creativos e innovadores. Por ejemplo, de no ser por personas sabias que aportaron grandes ideas, respetándose entre ellos, la ciencia no hubiera avanzado como lo ha hecho hasta ahora.
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